Confieso
Confieso que me hubiera gustado que funcionara, te entregué demasiada vida para decir lo contrario. Ocho años largos de mi separación y ayer alguien vino a contarme que te vuelves a casar. Y puede que esto que escribo suene a celos o a despecho, pero no es asi, hace mucho que no te quiero, te dejé de querer mucho antes de irme, de poner tierra de por medio con el único afán de que se me borrarán los miedos y poder vivir, ni bien, ni mal, solo vivir.
Así y todo te tengo cosas que agradecer, mis dos hijos, que perdona que te lo diga, pero los siento solo míos. Recuerdos de nuestra vida me quedan muchos, tantos como para no perdonarte, cosa que se que entiendes, pues el perdón lo otorgan los Dioses y tu bien sabes, te encargaste con creces de grabarlo en mi mente, que sólo soy una inútil mujer con la suerte que encontrar alguien que me aguantara.; tú.
Echo la mente atrás y si, es verdad, tuviste que aguantarme, no la paciencia no te faltó, para poco a poco anular la vida que era mía, que me pertenecía, ¿recuerdas? Sólo diecinueve años, convertida en tu mujer y a mas de seiscientos kilómetros de casa. Se te dio bien conseguir que renunciara a mis costumbres, tan simples como escuchar mis coplas de carnaval, reconozco que te mentí, seguí adorando mi pequeño Puerto de Santa María, mi Cádiz de mi alma y cuando tu no estabas, tarareaba cuplés aunque como tu decías fueran cosas de paletos. Imagino que me tuviste que querer mucho para presentarme en tu casa aun cuando tu madre te decía "las andaluzas son vagas y además guarras, todo el mundo lo sabe". Me imagino que por eso te dedicabas a pasar el dedo por encima de los cuadros para comprobar si tenían polvo, menos mal que yo me levantaba al alba para que todo estuviera perfecto para ti.
Como me sabías torpe con los números, tuviste que encargarte de la economía familiar, menos mal que estabas tu vigilando la ducha para que no derrochara el agua caliente, también el dinero del Banco para que yo no dilapidara, si no tenía tarjeta y no figuraba en la cuenta, nuestros ahorros estaban a salvo.
Porque no pensaba igual que tu me llamabas roja, que ironía, hay creo que confundiste los términos, quizás porque por ser mayor que yo te costó entender que significaba la palabra democracia.
La verdad que ahora todo eso me parece estúpido, mi desamor fue cosa mía, ni siquiera tuvo que ver con tus infidelidades, ni con aquella insinuación de que fuera "amable" con mi jefe, para conseguir ventajas en el trabajo, tampoco tuvo que ver con tus desaires, ni con tus gritos que tanto me asustaban, ni conque me hicieras culpable de todos tus males, por cierto eso no lo entiendo, si la causante de tus problemas era yo, ¿por qué la primera vez que te pedí la separación me amenazaste con quitarme a mis hijos? Hasta utilizaste aquel intento de suicidio mío, para hacerme ver que nunca me los podría quedar, recuerdo como te jactabas delante de los amigos, "¿dónde va a ir esta gilipollas sin mi?
Me imagino que de todo tuve la culpa yo, era débil, insegura y sólo lloraba ante tus ataques y tu fíjate si eras bueno que nunca me levantaste la mano, no de eso no tuviste huevos, pero cometiste un gran error... Trataste a mi hija como a mi, inútil, desgraciada...cuántas cosas te oí repetirle a ella y supe que me iría, ya no me importó nada, ni llamarte cobarde de mierda, cuando los golpes se los diste a ella.
Y no, no te perdono, pero soy feliz, mi niña está terminando su carrera, no te la debe, ya se que dices que es un capricho que estudie y por eso no estas dispuesto a pagar nada, mi niño ya no chirría los dientes cuando duerme y solo tardó un año, desde que me fui en dormir solo, dinero no tengo, pero el amor me sobra, aprendí a dejarme a amar y a entregarme en la cama sin miedos, mi hogar vuelve a estar en el sur, y mis hijos han aprendido a distinguir una chirigota de una comparsa y me sigue pareciendo una hermosura el mar y me gusta la arena de mis playas y el acento que escucho al oír a la gente pasar.
Y sigo sin entender de números, pero cuando llego a fin de mes me regalo un capricho.
Podría decirte mucho mas, pero ya no tiene importancia, creo que ya tengo lo que quería; una vida. Lo que tu tengas, me da igual.




